25.000 mAh, 90 Wh, 74 Wh: tres cifras para una sola batería
En el embalaje se destaca un solo número: 25.000 mAh. En la ficha técnica del fabricante hay dos, escritos uno debajo del otro. Capacidad total, 25.000 mAh a 3,6 V, 90 Wh. Capacidad de la batería, 5.000 mAh a 18 V, 90 Wh, cinco celdas en serie. El mismo aparato, la misma energía, dos formas de contarla.
Un miliamperio-hora no mide una energía, mide una cantidad de carga. Para sacar de ahí una energía hay que multiplicarlo por una tensión. La cifra comercial toma 3,6 V, la tensión nominal de una celda de litio aislada. Pero la A1695 no tiene una celda, tiene cinco, unas 21700 de 5.000 mAh conectadas en serie, lo que lleva su pack a 18 V. A esa tensión, los 90 Wh ya no se escriben 25.000 mAh sino 5.000. Ambos cálculos son exactos. Solo uno describe el aparato.
Esta gimnasia no es exclusiva de este fabricante, y ahí está justamente el problema. Los vatios-hora que muestra esta categoría de productos casi nunca se miden: son los miliamperios-hora multiplicados por una tensión supuesta, que no es la misma de una marca a otra. Una batería anunciada con 25.000 mAh será declarada con 90 Wh por quien cuenta a 3,6 V, y con 92,5 Wh por quien cuenta a 3,7 V, sin que haya cambiado una sola celda.
Queda la pregunta que ninguna de las dos cifras aborda: ¿cuánta energía llega realmente a los dispositivos? La conversión de los 18 V a los 5, 9, 12, 15 o 20 V que reclama un aparato se paga, y se paga en calor. En una descarga continua a 27 W en cámara termostatizada a 25 °C, salen 74 Wh de la batería. A 15 W salen 70. A 45 W, 76. Dicho de otro modo, entre el 78 y el 85 % de la energía almacenada cruza la salida, y el 82 % es el valor más representativo de un uso corriente.
| Cifra | Valor | Qué designa |
|---|---|---|
| Capacidad anunciada | 25.000 mAh | La carga de las celdas, contada a 3,6 V |
| Energía almacenada | 90 Wh | Lo que contiene el pack, a su tensión real de 18 V |
| Energía entregada | 74 Wh | Lo que llega a los dispositivos, a 27 W |
| Capacidad nominal | 15.000 mAh | La misma energía entregada, recontada a 5 V |
En su descargo, el fabricante no oculta esa pérdida. Su propia página de producto europea indica que las pérdidas de conversión representan del 30 al 45 % de la capacidad, y que una batería de 25.000 mAh entrega en la práctica entre 13.750 y 17.500. Los 15.000 mAh medidos caen exactamente en el centro de esa horquilla. Es más honesto que la media del sector, y hace que la A1695 sea verificable de principio a fin, algo poco común.
Una última palabra sobre los 90 Wh, porque deciden otra cosa: es la cifra que leen las compañías aéreas, cuyo umbral para una batería llevada en cabina está fijado en 100 Wh. La A1695 pasa, con diez vatios-hora de margen, cosa que no ocurre con todos los modelos anunciados en torno a los 27.000 mAh.
165 W, y las dos condiciones que no figuran en la caja
Los 165 W son el total máximo, y vienen acompañados de dos condiciones que el fabricante documenta sin destacarlas. La primera es una cuestión de número: la batería entrega hasta 165 W con dos dispositivos conectados, y 130 W con tres o cuatro. La segunda es bastante más exigente, y merece conocerse antes de la compra: esas potencias solo son alcanzables por encima del 78 % de carga. Por debajo de ese umbral, la batería reduce por sí sola lo que acepta suministrar. El comportamiento es deliberado y asumido.
Dicho de otro modo, los 165 W de la caja describen una batería casi llena que alimenta exactamente dos dispositivos. En cuanto cambia uno de los dos parámetros, la cifra deja de valer.
| Salidas activas | Reparto anunciado | Total |
|---|---|---|
| Una salida USB-C | 100 W | 100 W |
| Solo el puerto USB-A | 33 W | 33 W |
| Dos salidas USB-C | Reparto dinámico, 100 W como máximo por salida | 165 W |
| USB-C y USB-A | 100 W y 33 W | 133 W |
| Tres o cuatro salidas | 100 W en la salida prioritaria, 30 W compartidos entre todas las demás | 130 W |
Es la última fila la que cuenta, y es mucho más severa que el simple paso de 165 a 130 W. Los 30 W restantes no se reparten cómodamente entre dos o tres dispositivos: se dividen. El reparto se comprueba sin ambigüedad. Con tres dispositivos conectados, la salida prioritaria aguanta 57 W mientras las otras dos reciben 7 W cada una. Con cuatro, la prioritaria sigue aguantando 57 W y las tres restantes se reparten 7, 12 y 7 W.
Qué recarga, y a qué ritmo
En una sola salida, las cifras son excelentes. Un MacBook Pro de 16 pulgadas recibe cerca de 90 W, un ultrabook Huawei sube a 96 W, y un MacBook Air M2 de 15 pulgadas recupera el 30 % de su batería en 21 minutos a 70 W. Es el caudal de un cargador de red de portátil: la batería no hace esperar a la máquina, la alimenta a plena velocidad. Es exactamente lo que separa esta categoría de las baterías de 20 W que se llevan para un teléfono.
| Dispositivo | Potencia obtenida | Carga recuperada | Duración |
|---|---|---|---|
| Huawei MateBook X Pro | 95,7 W | sin dato | sin dato |
| MacBook Pro de 16 pulgadas | 89,9 W | sin dato | sin dato |
| MacBook Air M2, 15 pulgadas | 70 W | del 0 al 30 % | 21 minutos |
| iPhone 16 Plus | 33 W | del 0 al 50 % | 26 minutos |
| OnePlus 12 | sin dato | del 0 al 57 % | 32 minutos |
| realme GT5, en el puerto USB-A | 23,1 W | sin dato | sin dato |
El revés llega rápido. Media hora a 70 W consume 35 Wh, casi la mitad de los 74 Wh realmente disponibles. La A1695 no es una batería que se vacíe despacio, es una batería que se vacía fuerte: llevada al máximo, aguanta de dos a tres horas, no un día. Sobre el papel recarga cuatro veces un smartphone moderno; reservada a un portátil, da una carga completa y una buena mitad de la siguiente.
Una precisión útil, por último, sobre los 100 W por salida. La potencia obtenida culmina en torno a 96 W, es decir muy cerca del techo, y la diferencia se explica por las pérdidas del cable y de la propia medida. En cambio, una descarga mantenida a 100 W no aguanta en el tiempo, ya que la batería se limita por sí sola hacia 65 W cuando su reserva baja por debajo de la cuarta parte.
El puerto USB-A, la única salida que no sigue el ritmo
Tres salidas USB-C de 100 W, un puerto USB-A de 33 W. La diferencia figura negro sobre blanco en la ficha técnica, y estructura el uso: el puerto USB-A nunca recargará un portátil al ritmo de las otras tres. En una batería vendida para alimentar cuatro dispositivos, la cuarta toma no es, por tanto, igual que las anteriores.
Dicho esto, 33 W en USB-A no tiene nada de banal. La mayoría de estos puertos se detiene en 18 W, y varias rivales directas de la A1695 no lo hacen mejor. Este acepta un perfil de 5 a 11 V a 3 A, lo que lo sitúa al nivel de los cargadores de teléfono más rápidos. Para un teléfono, una tableta, un mando o una cámara, no limita absolutamente nada.
Sobre todo, presta un servicio que las salidas USB-C no prestan. Una doble pulsación del botón cambia la batería al modo de carga de mantenimiento, previsto para los aparatos que consumen demasiado poco para ser detectados: auriculares inalámbricos, localizadores, relojes inteligentes. Sin ese modo, la batería considera que no hay nada conectado y se pone en reposo al cabo de unos segundos. Es un detalle, pero es la clase de detalle que decide si uno se queda con una batería externa o la revende.
Dos cables integrados, solo uno se rebobina
Es el argumento central del producto, y se sostiene. Dos cables USB-C están sujetos a la carcasa: nada más que llevar, nada que olvidar en la oficina, nada que desenredar en el fondo de una bolsa. Ambos suben a 100 W, así que son auténticos cables de carga rápida y no apéndices de emergencia. En una batería destinada a alimentar un portátil, es una ganancia diaria real, y es lo que la distingue de la mayoría de sus rivales, que no ofrecen ninguno.
Un matiz merece conocerse antes de la compra. El nombre comercial habla de cables integrado y retráctil, en plural para los cables y en singular para el mecanismo, y es exacto. El primer cable se desenrolla 70 cm y se rebobina solo en su alojamiento, un enrollador automático metido en una carcasa atornillada, con un anillo magnético que mantiene el conector en su sitio. El segundo se despliega pero no se retrae: hay que devolverlo a mano a su canal, y sirve además de correa de transporte.
Queda la cuestión de la mecánica, y es seria. Un enrollador de muelle es una pieza móvil en un aparato que no tiene ninguna otra, y estadísticamente es por ahí por donde un producto así acaba cediendo. El fabricante anuncia más de 20.000 retracciones para el cable y otros tantos plegados para la correa, pero son valores anunciados, y la A1695 es demasiado reciente para que exista un historial de uso prolongado. Sobre todo, ninguno de los dos cables es reemplazable: si uno falla, se pierde el aparato entero.
Recargarse a sí misma: 1 h 57 min, nunca 100 W
La entrada acepta hasta 20 V a 5 A, es decir 100 W, y el fabricante anuncia un llenado en dos horas a esa potencia. El resultado real es ligeramente mejor que la promesa, pero el camino para llegar allí no se parece en nada a lo que la cifra deja imaginar.
La potencia de entrada culmina en 92 W, nunca 100, y solo mantiene ese nivel 22 minutos. Después cae a 50 W y se mantiene ahí hasta el minuto ochenta aproximadamente, antes de decrecer hasta el final. La batería alcanza el 50 % en 39 minutos, el 80 % en 1 h 13 min, y el llenado completo en 1 h 57 min. No es un defecto, sino el comportamiento normal de un pack de litio, cuya corriente admisible disminuye a medida que sube la tensión de las celdas.
Un punto menos intuitivo merece señalarse: las tres entradas USB-C no se suman. Si hay varias fuentes de alimentación conectadas a la vez, la batería se queda con la más potente e ignora las demás. Conectar dos cargadores de 60 W no da 120 W en la entrada, sino 60. En cambio, la función de carga simultánea funciona muy bien: la batería acepta unos cincuenta vatios en la entrada mientras alimenta dispositivos.
595 gramos, y lo que compran
595 g para 157 × 54 × 49 mm: una barra gruesa, bastante más cercana a una lata de conserva grande que a un teléfono. Ningún bolsillo de chaqueta la acoge correctamente, y hay que comprarla sabiéndolo. Es un objeto de bolsa, y es el reproche número uno de quienes la transportan a diario.
Referido a la energía que transporta, eso da unos 151 Wh por kilogramo, carcasa, cables y electrónica incluidos. La cifra parece severa aislada, y deja de serlo por completo una vez situada en su grupo: las baterías de capacidad y potencia comparables pesan entre 565 y 630 g, y la A1695 se sitúa en la mitad baja de esa horquilla.
| Modelo | Peso | Salida total | Salidas USB-C | Cables sujetos |
|---|---|---|---|---|
| Anker A1695 | 595 g | 165 W | 3, a 100 W | 2, uno de ellos retráctil |
| EcoFlow Rapid 25K | 565 g | 100 W | 2, a 100 W | 1, retráctil |
| Anker Prime 26K | 600 g | 300 W | 2, a 140 W | Ninguno |
| Ugreen Nexode 25K | 609 g | 200 W | 2, a 140 W | Ninguno |
| Anker 737 | 630 g | 140 W | 2, a 140 W | Ninguno |
La lectura de la tabla es clara. La A1695 no es ni la más potente ni la más ligera, pero es la única que reúne tres salidas USB-C de 100 W y dos cables sujetos a la carcasa. Lo que compran sus gramos no es un récord: es no tener que llevar ningún cable. El cálculo es excelente para quien recarga un portátil en desplazamiento, discutible para quien solo recarga un teléfono, en cuyo caso una batería dos veces más ligera bastará de sobra.
La pantalla, y la confesión que contiene
La pantalla muestra lo que se espera de un modelo de este nivel: el porcentaje restante con un decimal, el tiempo que falta para la carga completa, una flecha de entrada, una flecha de salida y una doble flecha cuando la batería se recarga mientras alimenta un dispositivo. Muestra también la potencia salida por salida, lo que permite ver de un vistazo cuál de los cuatro dispositivos acapara la potencia disponible, la temperatura de las celdas y el número de ciclos ya realizados. Varias de estas informaciones sirven para un diagnóstico muy concreto: un cable defectuoso se detecta de inmediato en la potencia indicada en el puerto correspondiente.
Señala sobre todo tres estados que la mayoría de las baterías se guardan para sí. El modo de refrigeración activa indica que la temperatura sube y que la potencia se ha reducido voluntariamente para hacerla bajar. El modo de protección por temperatura va más lejos: por encima de cierto umbral, tanto hacia el calor como hacia el frío, el aparato suspende su funcionamiento hasta que todo vuelve a la normalidad. La protección del circuito, por último, pide desconectar y volver a conectar el dispositivo enchufado.
Y está el último mensaje, el que merece conocerse antes de la compra y no después: salud de la batería baja. Aparece cuando la capacidad de las celdas baja del 60 % de su valor original. Ninguna batería externa escapa al envejecimiento, casi ninguna se lo dice a su propietario. Esta avisa. Eso no frena, evidentemente, el desgaste, pero señala el momento en que uno deja de contar con ella para un vuelo de larga distancia, y es una información que casi todo el mercado prefiere callar.
Lo que hay dentro, y qué se puede reparar
En el interior, cinco celdas 21700 de 5.000 mAh conectadas en serie, dos circuitos impresos superpuestos, un doble convertidor reductor y elevador, un microcontrolador dedicado, un circuito de protección primario, otro secundario y un medidor de carga. Las lengüetas de níquel están soldadas por puntos, los aislantes de espuma y de papel kraft están en su sitio, y la silicona de relleno térmico también. Es un montaje serio, y la cifra de rizado lo confirma: no supera nunca los 45 milivoltios de pico a pico, en carga igual que en reposo, algo muy limpio para un aparato de este tipo.
La contrapartida es doble. El montaje está abundantemente encolado y no está pensado para abrirse: el aparato no es reparable. Y como ninguno de los dos cables es extraíble, la avería de un solo cable condena el conjunto. En un producto que cuesta lo que tres baterías corrientes, es un dato que hay que integrar.
En el plano térmico, la superficie frontal alcanza 45,7 °C tras treinta minutos de descarga continua a 100 W, medida tomada en cámara a 25 °C. Es caliente sin ser alarmante, y la batería se protege sola: reduce su potencia cuando la temperatura sube, y suspende su funcionamiento por debajo de 0 °C igual que por encima de 35 °C ambientales. En un recinto cerrado, sin ninguna circulación de aire, una descarga mantenida a 100 W acaba por disparar ese corte. En uso normal, sobre una mesa o en una bolsa abierta, el caso no se presenta.
Frente a las demás baterías de 25.000 mAh
El grupo es cerrado: cinco o seis modelos anuncian entre 24.000 y 27.000 mAh, pesan entre 565 y 630 g y apuntan al mismo uso, recargar un portátil lejos de un enchufe. Se separan por tres criterios, y la A1695 gana en uno, pierde en otro y se mantiene en medio del tercero.
| Criterio | Anker A1695 | Anker Prime 26K | Ugreen Nexode 25K | Anker 737 |
|---|---|---|---|---|
| Capacidad anunciada | 25.000 mAh | 26.250 mAh | 25.000 mAh | 24.000 mAh |
| Energía declarada | 90 Wh | 99,75 Wh | 90 Wh | 86,4 Wh |
| Energía entregada medida | 74 Wh | 85,7 Wh | 74,6 Wh | sin medir |
| Salida total anunciada | 165 W | 300 W | 200 W | 140 W |
| Salidas USB-C | 3, a 100 W | 2, a 140 W | 2, a 140 W | 2, a 140 W |
| Puerto USB-A | 33 W | 22,5 W | 18 W | 18 W |
| Cables sujetos | 2, uno de ellos retráctil | Ninguno | Ninguno | Ninguno |
| Entrada máxima | 100 W | 250 W | 140 W | 140 W |
| Garantía del fabricante | 18 meses | 24 meses | 24 meses | No publicada |
La fila más interesante es la de la energía entregada, porque es la única que se apoya en una medida y no en un anuncio. La A1695 y la Nexode devuelven lo mismo, 74 Wh, y la Prime 26K toma diez vatios-hora de ventaja con un pack más grande. Las diferencias de energía declarada, en cambio, son en buena medida artificiales: dependen de la tensión que cada marca elige para convertir sus miliamperios-hora.
En potencia bruta, la A1695 está batida: la Prime 26K anuncia 300 W y la Nexode 200 W. Pero esos dos modelos concentran su potencia en dos salidas, mientras que la A1695 ofrece tres. Para quien conecta dos dispositivos, la comparación se estrecha claramente, ya que esos tres totales se apoyan todos en condiciones igual de favorables.
En la recarga, en cambio, la A1695 queda claramente rezagada. Sus 100 W de entrada teóricos, reducidos a 90 W de pico y 50 W de meseta, la convierten en la más lenta del grupo, muy lejos de la Prime 26K, que se llena en menos de una hora. En un desplazamiento en el que solo se dispone de una escala para repostar, la diferencia se nota.
En los cables, por último, no hay comparación posible: es la única del grupo que lleva dos sujetos a la carcasa. Es su razón de ser, y ninguna de las otras tres la iguala en ese terreno.
A quién le conviene, y a quién no
Le conviene a quien trabaja lejos de un enchufe, con un portátil, y detesta buscar un cable. Es un perfil muy preciso, y para él la A1695 se acerca a lo ideal: recarga una máquina al ritmo de su cargador original, alimenta al mismo tiempo un teléfono, y no pide nada más que ser deslizada en una bolsa. Sus 90 Wh la dejan pasar en cabina sin discusión, algo que cuenta para quien coge el avión a menudo.
Le conviene también a quien quiere una batería que diga la verdad sobre su estado. La alerta de salud por debajo del 60 %, el contador de ciclos y la indicación de la temperatura no cambian nada del rendimiento, pero evitan el escenario clásico de la batería que uno cree llena y que se rinde a mitad de camino al cabo de tres años.
No le conviene a quien cuenta con alimentar tres o cuatro dispositivos en serio. El reparto de 100 W en la salida prioritaria y 30 W compartidos para todas las demás la convierte en una mala regleta, y dos portátiles simultáneos quedan fuera de su alcance. Tampoco le conviene a quien solo recarga un teléfono: 595 g y 49 mm de grosor para un aparato que pide 20 W resulta desproporcionado, y una batería tres veces más ligera prestará el mismo servicio. Ni a quien quiere recargar sin cables o por imán, ya que la A1695 no tiene ni lo uno ni lo otro.
Por último, le convendrá mal a quien necesite llenarla rápido y a menudo. Cerca de dos horas para un llenado completo, y a condición de llevar un cargador potente, es el punto en el que varias rivales lo hacen sensiblemente mejor. Si el ritmo de sus desplazamientos obliga a repostar en una hora, hay que mirar hacia otro lado, aunque sea renunciando a los cables integrados.



