256 Wh anunciados, 217 entregados: la toma que se usa cuenta
Una estación de energía nunca devuelve lo que almacena. Entre las celdas y el enchufe hay una conversión, y la conversión se paga en calor. La pregunta útil no es, por tanto, saber cuánto contiene la River 2, sino cuánto sale de ella, y en ese punto reserva una sorpresa: la respuesta cambia según la toma utilizada.
En el enchufe de 230 V, con una carga de 150 W, salen 217,2 Wh de los 256 anunciados, es decir el 84,8 %. En la salida de 12 V, 221,9 Wh, el 86,7 %. Y en el USB-C, a 60 W, 233 Wh, el 91 %. Seis puntos de rendimiento separan ambos extremos, es decir dieciséis vatios-hora bien reales, únicamente porque se ha cambiado de toma.
El mecanismo es simple. Para sacar 230 V de corriente alterna hace falta un inversor, y un inversor consume una potencia fija para funcionar, tanto si alimenta 10 W como 300. Para sacar 5 o 20 V de corriente continua basta con un convertidor, bastante más sobrio. Cuanto menor es la carga, más pesa el consumo propio del inversor en el total, y más se ensancha la diferencia entre ambos caminos.
La consecuencia práctica cabe en una frase: para recargar un ordenador portátil o un teléfono, pase por el USB-C en lugar de enchufar el bloque de red original en la toma de 230 V. Gana dieciséis vatios-hora y se ahorra de paso la doble conversión que se los había comido.
El rendimiento de ciclo completo, la cifra que nadie muestra
El 84,8 % del enchufe de red solo cuenta la mitad de la historia. Mide lo que sale de la batería, no lo que hubo que meter en ella. Ahora bien, llenar la batería también cuesta, y ese segundo peaje casi siempre se pasa por alto.
En la recarga, la River 2 toma 341 W de la red, y el rendimiento de carga se sitúa un poco por debajo del 80 %. Una vez encadenadas las dos etapas, de la red hasta el enchufe de 230 V de la estación, queda el 67,8 %. Dicho de otro modo, de cada 100 Wh pagados en el contador, 68 vuelven a salir utilizables en corriente alterna.
No es ni un defecto ni una particularidad de este modelo: toda estación con inversor paga dos conversiones, y el orden de magnitud vale para la categoría. Pero conviene conocer la cifra antes de imaginar que se puede almacenar electricidad barata por la noche para consumirla de día. Con ese rendimiento, el arbitraje tarifario no se sostiene.
300 W en continuo, y lo que eso permite de verdad
El enchufe de 230 V entrega 300 W en continuo. Es la cifra que decide lo que la estación sabe hacer, y hay que traducirla en aparatos y no en vatios. Con 300 W pasan un ordenador portátil y su pantalla, un router, un módem, una lámpara, un pequeño ventilador, un televisor, un proyector de apoyo, un cargador de herramientas. No pasan, y nunca pasarán, el hervidor, el secador de pelo, el tostador, la placa de inducción, el microondas, el radiador eléctrico. Todo lo que calienta queda fuera de su alcance.
El modo X-Boost eleva el límite a 600 W, pero no fabrica potencia. Baja la tensión entregada para mantener el aparato dentro de la envolvente del inversor, lo que funciona en las cargas puramente resistivas, las que se limitan a calentar, y falla en las que exigen una tensión estable. Los motores y los compresores pasan mal. El propio fabricante lo formula así al recomendar el modo para los aparatos de calefacción y advertir de que los demás siguen siendo incompatibles.
Al límite de potencia se suma un límite de implantación, que a menudo pasa inadvertido: la versión europea solo cuenta con un único enchufe de 230 V. La versión vendida en Estados Unidos tiene dos, pero en el modelo distribuido en Europa solo puede alimentarse un aparato en alterna a la vez.
Se impone una precisión honesta: el comportamiento real del X-Boost en este modelo concreto, la lista de aparatos que pasan y de los que se niegan, la tensión efectivamente entregada en modo degradado, nada de eso puede afirmarse con precisión. Lo anterior describe el principio de la función, no el comportamiento de esta máquina en particular.
Una hora para el llenado completo: promesa cumplida
Es el punto en el que la River 2 más impresiona, y por una razón precisa: la promesa se puede comprobar, y se cumple. El fabricante anuncia de 0 a 100 % en sesenta minutos; el llenado completo exige apenas una hora, con 341 W tomados de la red. En una categoría donde los tiempos anunciados suponen a menudo condiciones inencontrables, es lo bastante raro como para señalarlo.
Los demás caminos de recarga son más desiguales. Por el USB-C hacen falta algo más de cuatro horas y media, para un rendimiento del 77,6 %: el puerto que mejor entrega es también el que peor llena. Por la entrada solar, el techo es de 110 W, y las tres horas anunciadas con un panel de esa potencia se apoyan, el fabricante lo escribe en una nota, en condiciones de laboratorio. Bajo un cielo de verdad, con un panel de verdad puesto en plano, hay que contar con más.
| Fuente | Duración | Potencia | Rendimiento |
|---|---|---|---|
| Enchufe de red | Alrededor de 1 h | 341 W en la red | Un poco menos del 80 % |
| Entrada solar, 30 V | no registrada | Algo más de 110 W | 85,9 % |
| Entrada de 12 V | no registrada | Limitada a 8 A | 76,7 % |
| USB-C | 4 h 30 aproximadamente | Cargador de 95 W | 77,6 % |
Cabe señalar que la entrada solar es la más eficiente de las cuatro con un 85,9 %. En una estación que se lleva al exterior, es una buena noticia: la energía gratuita es también la que menos se pierde por el camino.
Como respaldo, hace más de lo que anuncia
Conectada entre el enchufe de la pared y un aparato, la River 2 funciona como un SAI, un sistema de alimentación ininterrumpida: deja pasar la corriente de la red y conmuta a su batería en cuanto esta desaparece. Todo se juega en la duración de esa conmutación, porque un ordenador o un router se reinician si el apagón dura demasiado.
El fabricante anuncia menos de 30 milisegundos. La conmutación se efectúa en unos dieciséis milisegundos, y sobre todo en ambos sentidos, tanto de la red hacia la batería como al revés, con una amplitud estable en el momento del cambio. Es casi el doble de bien que la promesa, algo bastante inhabitual como para subrayarlo: aquí el fabricante vende su producto por debajo de lo que vale.
Queda la contrapartida, discreta pero permanente: dejada en espera con la salida de red activa, la estación consume 3,71 W. A lo largo de un año entero, eso representa una treintena de kilovatios-hora, más de lo que la batería contiene en ciento treinta ciclos completos. Una alimentación de respaldo se justifica por el servicio que presta el día de la avería, no por su balance energético. Y como el enchufe de 230 V es único, hay que elegir qué se protege: el router o el ordenador, no los dos.
El ventilador, principal punto de fricción
Es el reproche que más se repite, y está fundado. El ventilador se activa en cuanto se superan los cien vatios, tanto en descarga como en carga. En una máquina de 300 W, eso significa que gira en buena parte de los usos que justifican comprarla: en cuanto se alimenta algo más que un teléfono, se hace oír. Y como el llenado se hace a 341 W, también gira durante toda la hora de recarga.
A eso se añaden chasquidos de relé audibles en los cambios de estado. No es un defecto de fabricación, es el ruido normal de un contactor que conmuta, pero en una habitación silenciosa se oye.
¿A quién le supone un problema? A quien cuente con hacerla funcionar en un dormitorio por la noche, o detrás de un puesto de trabajo silencioso. A quien la use en el exterior, en un taller o como respaldo puntual, la cuestión ni se plantea.
La calidad de la electricidad que sale de ella
Una estación puede entregar mucha energía y entregarla mal. En ese terreno, la River 2 sale bien parada por el lado de los 230 V y menos bien por el lado del USB.
La onda alterna es un seno de verdad, con un tercer armónico 47,5 dB por debajo del fundamental, lo que es limpio. Sigue siendo perceptible un rizado y aparece un pico hacia los 24 kHz, con toda probabilidad la portadora de la conmutación, pero nada que moleste a un aparato doméstico. Las electrónicas sensibles, incluidas las fuentes conmutadas de los ordenadores, lo asumen sin reservas.
El USB-C es más desigual. Culmina en 60 W, lo que basta para un ultraportátil pero no para una máquina exigente, y no gestiona el PPS, el modo que permite a los teléfonos recientes ajustar con finura su tensión de carga. Sobre todo, su rizado sube con la tensión solicitada.
| Tensión | Rizado de pico a pico |
|---|---|
| 5 V | 33 mV |
| 9 V | 42 mV |
| 12 V | 160 mV |
| 15 V | 250 mV |
| 20 V | 404 mV |
Los 33 mV a 5 V son irreprochables. Los 404 mV a 20 V lo son mucho menos: es la tensión que utiliza un ordenador portátil, precisamente el aparato para el que se compra una estación. No hay ningún daño que temer, las fuentes de alimentación saben filtrar, pero la diferencia entre ambos extremos del rango es nítida.
3000 ciclos y 5 años: lo que suponen esas cifras
La química es de litio ferrofosfato, el LFP, que envejece mucho mejor que el litio clásico y soporta menos mal el calor. El fabricante anuncia más de 3000 ciclos antes de bajar al 80 % de la capacidad original, y cinco años de garantía en Europa. Ambas cifras son coherentes entre la página de producto y el manual.
Una nota comercial precisa, sin embargo, la forma en que esos 3000 ciclos se traducen en años, y merece leerse: a razón de seis ciclos por semana, esos 3000 ciclos representan 9,6 años. Los diez años que uno cree leer suponen, por tanto, seis usos completos por semana, no uno al día. Con un ciclo diario se baja a algo más de ocho años; con dos, a cuatro años. La cifra sigue siendo buena para la categoría, sencillamente no es lo que una lectura rápida deja entender.
Último punto, y cuenta para un uso itinerante: la recarga es imposible por debajo de 0 °C, por protección del sistema de gestión de batería. La descarga, en cambio, sigue autorizada hasta −10 °C. En concreto, una estación dejada en un maletero en invierno alimentará sus aparatos, pero se negará a llenarse mientras no haya recuperado una temperatura aceptable.
River 2 o River 3: lo que cambia la nueva generación
La pregunta se plantea por fuerza, ya que ambas se venden una al lado de la otra. Y la respuesta es contraintuitiva: la River 3 es más pequeña y más cara. Baja a 245 Wh frente a 256, y aun así cuesta más. Lo que da a cambio se lee en otra parte.
| Criterio | River 2 | River 3 |
|---|---|---|
| Capacidad anunciada | 256 Wh | 245 Wh |
| Salida de red | 300 W | 300 W |
| Salida USB-C | 60 W | 100 W |
| Salida de 12 V | 100 W | 126 W |
| Todas las salidas sumadas | no publicada | 550 W |
| Altura | 145 mm | 113 mm |
| Peso | 3,5 kg | 3,5 kg |
| Ciclos y garantía | 3000, 5 años | 3000, 5 años |
La ganancia más clara es el USB-C, que pasa de 60 a 100 W. Teniendo en cuenta lo que se ha visto más arriba, es decir que el USB-C es el camino más eficiente de la máquina, ganar cuarenta vatios en ese puerto no es un detalle: amplía sensiblemente la lista de ordenadores que se pueden alimentar por el mejor de los caminos.
La segunda ganancia es el formato. Treinta milímetros menos de altura, a igual peso, cambian la manera en que el objeto se guarda bajo un asiento o en un maletero. El resto se mantiene: la misma salida de red, la misma química, los mismos ciclos, la misma garantía.
Para quien dude, el razonamiento es por tanto simple. Si el uso principal es el ordenador portátil y los aparatos USB, la River 3 vale la diferencia. Si lo que cuenta es el enchufe de 230 V, la River 2 ofrece once vatios-hora más y cuesta menos, y nada de lo que cambia le afecta.
A quién le conviene y a quién no
Le conviene ante todo como alimentación de respaldo doméstica. Dieciséis milisegundos de conmutación, un router y un ordenador detrás, y un corte de luz se convierte en un no acontecimiento. Es el uso donde sus límites no se ven y donde sus cualidades más cuentan.
Le conviene después al trabajo itinerante ligero: un ordenador portátil, un teléfono, una iluminación, una jornada al aire libre o en un lugar sin enchufe. Pasando por el USB-C se saca lo mejor de ella, y la hora de recarga permite volver a llenarla durante una pausa para comer.
No le conviene un uso en furgoneta como fuente principal. Con 256 Wh cubre el teléfono y el ordenador, no un frigorífico a lo largo del tiempo ni la más mínima placa de cocina. Quienes lo han intentado lo dicen sin rodeos, y el cálculo les da la razón: un frigorífico pequeño consume en un día más de lo que ella contiene.
Tampoco le conviene a quien quiera ahorrar almacenando electricidad en horas valle. Con un 67,8 % de rendimiento de ciclo completo, la diferencia tarifaria se la comen las pérdidas antes incluso de existir. Ni, por último, a quien necesite silencio: el ventilador se activa pronto y se hace oír.



