Qué ocurrió el 17 de septiembre de 2026 sobre el Atlántico
El 17 de septiembre de 2026, el vuelo KLM KL735, un Boeing 777-300ER que cubría la ruta Ámsterdam-Schiphol a Curazao, tuvo que dar media vuelta unas cinco horas y media después del despegue, mientras sobrevolaba el océano Atlántico. La causa: una power bank que se incendió en clase business, con testigos que describieron un fuerte estallido seguido de llamas visibles.
La tripulación reaccionó con rapidez y logró apagar el fuego, pero el comandante decidió, por precaución, regresar a Schiphol en lugar de continuar hacia el Caribe. El avión aterrizó sin incidentes tras un vuelo de unas once horas en total. Los daños visibles afectaron al asiento, la pared lateral y la zona de la ventanilla. KLM se hizo cargo del hotel para los 322 pasajeros en Ámsterdam y organizó un vuelo sustitutivo al día siguiente.
Según la aerolínea, ningún pasajero sufrió heridas graves. Una fuente citada por la prensa neerlandesa sí menciona heridas leves para el propio propietario del dispositivo. KLM indicó que había abierto una investigación interna sobre las circunstancias exactas del incidente.
Por qué hasta el propio ex CEO de la aerolínea incumplió la norma
El reglamento de KLM es inequívoco: los pasajeros pueden llevar hasta dos power banks en cabina, siempre que permanezcan en el equipaje de mano, visibles y accesibles. En cambio, está prohibido usarlas o cargarlas durante el vuelo, así como guardarlas en los compartimentos superiores. Ya explicamos esta norma, en vigor desde principios de este año, en nuestro artículo power bank en avión: prohibido su uso.
Lo más llamativo de este incidente es precisamente quién incumplió la norma: el propio ex máximo responsable de la aerolínea, la persona mejor situada, en teoría, para conocerla. No se trató de un viajero despistado, sino de un gesto casi automático, enchufar la power bank antes de dormirse, como se haría en casa, que bastó para provocar un regreso de emergencia sobre el Atlántico. La lección vale para todos: en este punto la atención nunca debe bajar la guardia, por muy habitual que sea volar.
Por qué nunca hay que cargar ni usar una power bank durante el vuelo
Una power bank de iones de litio puede, en casos poco frecuentes, entrar en fuga térmica: un círculo vicioso en el que una celda dañada, mal fabricada o sometida a un esfuerzo excesivo se calienta, libera energía, se calienta aún más, hasta acabar en incendio o explosión. Este fenómeno puede darse incluso sin carga, pero cargar la batería aumenta aún más el riesgo: somete a la celda a una exigencia eléctrica justo en el momento en que también está expuesta a vibraciones, a la presión de cabina y a los cambios de temperatura propios del vuelo. Precisamente por esa suma de factores están prohibidos su carga y uso a bordo, mientras que simplemente llevarla encima sigue permitido.
Un incendio de batería de litio en vuelo es un escenario que las aerolíneas se toman muy en serio: las tripulaciones están entrenadas para usar bolsas ignífugas específicas y agua, nunca un extintor de polvo convencional, ineficaz contra este tipo de fuego, para contener el incendio hasta el aterrizaje. El número de estos incidentes aumenta cada año a medida que se multiplican los dispositivos electrónicos a bordo, lo que explica el reciente endurecimiento de las normas en varias aerolíneas, KLM incluida.
Calcular los Wh de tu power bank antes de viajar: la fórmula que hay que conocer
Más allá de la prohibición de uso en vuelo, una segunda norma regula ya el propio transporte de las power banks: el límite de 100 Wh (vatios-hora) por batería, tolerado sin trámites por la práctica totalidad de las aerolíneas. Muchas power banks solo indican su capacidad en mAh (miliamperios-hora), una unidad que por sí sola no dice nada sobre la energía realmente almacenada. La conversión es sencilla:
No es un detalle menor: los fabricantes de las power banks más grandes (por encima de unos 25 000-30 000 mAh) lo saben bien y diseñan sus productos deliberadamente para quedarse justo por debajo de los 100 Wh, aunque eso suponga limitar de forma artificial la capacidad anunciada. Es el caso de la Aferiy Nano100 mencionada antes: sus 31 000 mAh en celdas LiFePO4 (con una tensión nominal más baja que el litio-ion clásico) se limitan deliberadamente a 99 Wh, para seguir siendo apta para cabina sin ninguna autorización especial. El límite de los 100 Wh, además, no está fijado para siempre: repasamos su evolución prevista en nuestro artículo power bank en avión: más de 100 Wh quedará prohibido desde 2027.
El memo antes de embarcar: qué está permitido y qué no
| Situación | ¿Permitido? |
|---|---|
| Llevar una power bank por debajo de 100 Wh en el equipaje de mano | Sí, normalmente hasta dos |
| Facturar una power bank en la maleta de bodega | Nunca |
| Guardar la power bank en el compartimento superior | No |
| Cargar la power bank durante el vuelo | No |
| Usar la power bank para cargar otro dispositivo durante el vuelo | No, según el reglamento de KLM |
| Power bank de entre 100 y 160 Wh | Solo con autorización previa de la aerolínea, en número limitado |
La regla que hay que recordar es sencilla: una power bank viaja siempre en el equipaje de mano, nunca en bodega, nunca en el compartimento superior, y permanece apagada durante todo el vuelo. Si buscas un modelo compacto y cómodamente por debajo del límite de 100 Wh, nuestra sección de power banks reúne modelos pensados para viajar, desde los más pequeños hasta los más versátiles.



