Vatio, amperio, voltio, vatio-hora: qué mide exactamente cada unidad
Estos cuatro términos aparecen en cualquier ficha técnica o caja de cargador, y no miden lo mismo. El vatio (W) es la unidad de potencia: indica a qué velocidad se entrega o se consume energía, en un instante dado. El vatio-hora (Wh) es una unidad de energía: suma esa potencia a lo largo del tiempo, y es lo que llena (o vacía) una batería. El amperio (A) mide la intensidad de la corriente que circula, y el voltio (V) la tensión que la empuja. Una analogía sencilla: la tensión es la presión en una tubería de agua, la intensidad es el caudal, y la potencia es el producto de ambas. El Sistema Internacional de Unidades (SI), definido por la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, incluye el amperio entre sus unidades básicas; el voltio y el vatio se derivan de él.
La fórmula que hay que recordar: potencia (W) = tensión (V) × intensidad (A)
Una sola fórmula conecta estas tres unidades, y basta para descifrar cualquier cargador o batería: P = V × I, es decir, potencia (W) = tensión (V) × intensidad (A).
En la práctica: un cargador USB-C de 65 W que entrega su potencia máxima a 20 V suministra aproximadamente 3,25 A (65 ÷ 20). Un cargador de 100 W suele mantenerse también en 20 V, pero entonces se acerca a 5 A. Desde la llegada del estándar USB Power Delivery (USB PD), un cargador puede llegar incluso a 48 V para alcanzar 240 W sin superar los 5 A.
Por qué un cargador de 65 W no siempre carga más rápido que uno de 45 W
Un cargador más potente no garantiza una carga más rápida, por tres razones que no tienen nada que ver con el número de vatios en sí.
- El cable limita la corriente. Un cable USB-C estándar está garantizado para 3 A hasta 20 V, es decir, 60 W como máximo. Por encima de eso hace falta un cable certificado EPR (5 A, hasta 240 W): conectar un cargador de 100 W con un cable de baja calidad lo limita a 60 W o menos, sin ningún mensaje de error.
- El dispositivo negocia su propio límite. El cargador y el dispositivo se comunican al conectarse para acordar una tensión e intensidad comunes: un smartphone diseñado para 25 W nunca consumirá más de 25 W, aunque esté conectado a un cargador de 140 W.
- El puerto también importa. En un cargador multipuerto, la potencia total anunciada se reparte entre los puertos en uso; conectar un segundo dispositivo suele reducir la potencia disponible en cada uno.
El resultado: un cargador de 45 W bien combinado (cable adecuado, dispositivo compatible) puede cargar igual de rápido, o incluso más rápido, que un cargador de 65 W mal cableado. Para profundizar en los protocolos de carga, consulta nuestra guía sobre USB-C PD, PPS y Quick Charge, y para elegir el cargador adecuado, visita la sección cargadores.
Vatios o vatios-hora: la confusión que sale más cara
Es la confusión más habitual, y la que más pesa a la hora de elegir una batería: el vatio mide un flujo instantáneo, el vatio-hora una cantidad. Una estación de energía de 300 Wh que alimenta un dispositivo de 60 W aguantará unas 5 horas (300 ÷ 60) con un rendimiento perfecto; en la práctica, las pérdidas de conversión se llevan entre un 10 y un 20 % de esa autonomía. Una capacidad mayor en Wh no dice nada sobre la potencia máxima que una batería puede entregar de golpe: algunas powerbanks compactas anuncian una capacidad generosa pero limitan su salida a solo 18 o 20 W.
| Uso habitual | Potencia típica | Para aguantar 2 horas, se necesita aproximadamente |
|---|---|---|
| Cargar un smartphone | 5-30 W | 10-60 Wh |
| Cargar un portátil | 45-100 W | 90-200 Wh |
| Hacer funcionar una nevera de camping | 40-60 W | 80-120 Wh |
| Alimentar un router y un módem | 15-25 W | 30-50 Wh |
Para calcular con precisión cuántos mAh o Wh necesita un dispositivo concreto, nuestra guía cuántos mAh hacen falta para cargar cada dispositivo detalla el cálculo, y la capacidad real en Wh de una estación de energía explica por qué la capacidad anunciada nunca es la realmente utilizable.
Cómo leer una ficha de producto sin equivocarse
En cada ficha de producto de Best Batteries, tres cifras bastan para formarse una idea fiable en pocos segundos:
- La potencia de salida (W): lo que el dispositivo puede entregar como máximo, en un instante dado (por ejemplo, una estación que entrega 1000 W continuos).
- La capacidad (Wh o mAh): la reserva total de energía. Para comparar dos baterías con tensiones distintas, convertir a Wh (mAh × voltios ÷ 1000) es mucho más justo que una comparación directa en mAh, que ignora la tensión.
- La intensidad máxima admitida (A) de un cable, un puerto o un fusible: superarla no es solo una hipótesis teórica, un cable mal dimensionado puede calentarse de verdad.
Nuestra guía sobre lo que realmente valen los mAh anunciados explica por qué la capacidad indicada en la tienda casi siempre supera a la realmente utilizable.
Las trampas más comunes que hay que conocer
- Vatios de pico frente a vatios continuos: una estación anunciada como «1800 W, 3600 W de pico» mantiene 1800 W en continuo, no 3600 W. Conviene comprobar siempre cuál de los dos valores se cita en una comparativa.
- Los mAh no son comparables entre tensiones distintas: 20 000 mAh a 3,7 V (celda interna) no equivalen a 20 000 mAh a 5 V (salida USB); es la energía en Wh la que permite una comparación justa.
- Un cargador más potente de lo necesario no daña el dispositivo: la negociación USB PD protege al dispositivo, que nunca consume más de lo que pide. El riesgo real viene de un cable o cargador no certificado que no respeta el protocolo.
- Una pinza amperimétrica mide la intensidad, no la potencia: sin la tensión asociada, un valor de corriente por sí solo no dice nada sobre la potencia realmente consumida.



