Lo que devuelve depende de lo que usted recargue
El pack anuncia 99,54 Wh, y la cifra es comprobable hasta el decimal: siete celdas de 3.950 mAh montadas en serie, es decir 25,2 V, lo que da exactamente 99,54 Wh. Queda por saber cuántos de esos vatios-hora llegan realmente al aparato conectado. La respuesta no es un número, es una curva.
En una carga pequeña de 10 W, típicamente un teléfono conectado a 5 V, solo devuelve 75,1 Wh, es decir un 75 %. El rendimiento sube después con la potencia solicitada: 85,6 Wh a 27 W, y luego un máximo de 87,5 Wh a 60 W, es decir un 88 %. Por encima se estabiliza en torno al 86 %, con 85,5 Wh a 140 W. Doce vatios-hora separan el peor caso del mejor, en el mismo producto y con la misma carga completa.
La explicación está en lo que el aparato consume para sí mismo. La pantalla en color, el chip de gestión, el Bluetooth y el Wi-Fi consumen corriente de forma permanente, sea cual sea la potencia entregada. A 10 W, ese consumo fijo representa una parte enorme del total; a 60 W se diluye y pasa a ser insignificante. Más arriba son las pérdidas de conducción las que toman el relevo y hacen bajar ligeramente la curva. A ello se suma la relación de reducción: bajar de 25,2 V a 5 V cuesta más en conversión que pasar a 20 o a 28 V.
Una palabra a favor del fabricante, porque la merece. La carcasa lleva impresa la mención «Rated Capacity: 15.9 Ah (5 V DC 3 A)», es decir 79,5 Wh de capacidad útil en salida a 5 V. Publicar esa cifra, la del caso menos favorable, es poco frecuente: la mayoría de las marcas se quedan en los miliamperios-hora del pack y dejan el rendimiento en la sombra. La cifra de EcoFlow no es mala por ser baja, simplemente está a la vista allí donde las demás callan.
En el rango que de verdad cuenta, el de un ordenador portátil, ese 86 a 88 % sitúa a esta batería por encima de la media de su formato. Es su verdadera virtud, y es real.
300 W, pero no repartidos como uno se imagina
Los 300 W existen. En cambio, la forma en que se reparten entre las cuatro salidas está grabada en letra pequeña bajo el producto, y cambia muchas cosas.
La etiqueta es explícita: 280 W como máximo en dos puertos (140 W + 140 W), 300 W en tres (140 + 95 + 65) y 300 W en cuatro repartidos en 140 + 140 + 10 + 10. Dicho de otro modo, los dos puertos vendidos como de 65 W solo reciben 10 W cada uno en cuanto las cuatro salidas trabajan a la vez.
Diez vatios es menos que un cargador de teléfono de gama de entrada. Un teléfono reciente conectado ahí se recargará, pero despacio, y una tableta apenas obtendrá lo justo para compensar su propio consumo. La promesa de los cuatro aparatos simultáneos se cumple, por tanto, sobre el papel, y queda vacía en la práctica para los dos últimos.
Otra consecuencia, menos visible: los 300 W anunciados nunca son alcanzables con dos aparatos. Hacen falta tres. Quien compre esta batería para alimentar dos ordenadores portátiles exigentes se quedará en 280 W, lo que sigue siendo excelente, pero no se corresponde con la cifra del embalaje.
Dos ordenadores portátiles a plena velocidad, sin flaquear
Es el terreno en el que destaca, y hay que decirlo con la misma claridad que las reservas. Las dos salidas principales entregan 140 W cada una al mismo tiempo, es decir 280 W combinados, en USB Power Delivery 3.1 con un nivel a 28 V. Pocas baterías de este formato son capaces de ello.
Esos 140 W son una potencia sostenida, no un pico anunciado durante unos segundos. La batería los mantiene hasta que su temperatura interna alcanza los 40 °C, y después se repliega a 100 W. El repliegue es limpio, progresivo, y nunca interrumpe la carga.
Un límite técnico merece señalarse para quien recarga sobre todo teléfonos: en las dos salidas principales, el protocolo PPS está limitado a 11 V. Algunos smartphones recientes negocian niveles por encima y recurrirán a un modo más lento. Las dos salidas pequeñas, en cambio, llegan a 20 V en PPS, pero con esos 65 W que ya sabemos que quedan enseguida en 10 W.
Una recarga completa en menos de una hora, con un simple cable
Es el otro gran acierto del producto, y no exige ningún accesorio. El cable integrado acepta 140 W de entrada. Partiendo de la batería fría, la carga completa requiere unos 53 minutos, y el 80 % se alcanza en unos cuarenta minutos.
Para una reserva de casi 100 Wh, es rápido. Muchas baterías de esta capacidad necesitan dos o tres horas. En la práctica, eso significa que una pausa para comer basta para volver a salir con el depósito lleno, lo que cambia la forma de usarla a lo largo de varios días.
Como las dos salidas principales son bidireccionales, también se puede alimentar la batería por ambas a la vez y llegar a 280 W de entrada, lo que reduce el 80 % a unos 26 minutos. Hacen falta entonces dos cargadores, y la caja no incluye ninguno.
Los 20 minutos anunciados, y lo que cuestan de verdad
El argumento más destacado es una recarga al 80 % en 20 minutos. Es exacto, pero descansa sobre una condición que la comunicación menciona sin extraer sus consecuencias: hace falta la estación de recarga Rapid Pro de 320 W.
Esa estación se vende por separado, a un precio de referencia de 159,99 €. En una batería que se encuentra en torno a los 110 €, el accesorio que sostiene el argumento estrella cuesta por tanto más que el propio producto. Y la conexión no pasa por el USB-C: utiliza ocho contactos de resorte propietarios bajo la carcasa, que admiten de 17 a 32 V.
Con la estación en la mano, ese mismo 80 % llega más bien en 27 minutos que en 20. La explicación es térmica y no tiene que ver con la batería: es la estación la que sube a casi 70 °C y se limita a sí misma. El eslabón débil del sistema no es el que uno se imagina.
Sin estación, por cable, cuente con unos cuarenta minutos para el 80 %. La diferencia real entre el accesorio de 159,99 € y el simple cable se juega por tanto en torno a un cuarto de hora.
El cable integrado, mejor argumento y punto de rotura
El cable USB-C retráctil de 60 cm alojado en la carcasa es lo que de verdad distingue a este producto. Soporta 140 W, funciona en ambos sentidos y evita llevar encima un accesorio más. En el uso diario, es el argumento que convence.
También concentra el principal riesgo del producto. El manual no deja lugar a dudas: el aparato no contiene ninguna pieza sustituible por el usuario, y la batería no es reemplazable. El cable no es una excepción. Y es precisamente él quien sirve la salida prioritaria de 140 W.
El riesgo no es teórico. El mecanismo de enrollado ya ha fallado, y han aparecido roturas del cable tras algunos meses de uso, con plazos de sustitución largos. En un producto con dos años de garantía, es el punto que hay que vigilar.
La comparación con la Rapid Pro X de la misma gama resulta esclarecedora: en esta, el cable va alojado en un bloque magnético extraíble, y por tanto sustituible. El fabricante ha identificado claramente la debilidad y la ha corregido en el modelo siguiente.
300 ciclos, el verdadero talón de Aquiles
Es el dato que más debería pesar en una decisión de compra, y es el menos destacado. EcoFlow anuncia 300 ciclos antes de bajar al 80 % de la capacidad inicial. El estándar del segmento ronda los 500, y varios competidores anuncian el doble.
Traducido a uso real: una carga completa cada dos días agota ese presupuesto en algo menos de dos años. Un ritmo de una carga por semana lo lleva más allá de los cinco años, lo que resulta cómodo. Todo depende por tanto de la intensidad de uso, y este producto se vende precisamente a gente que viaja a menudo.
El problema no es la cifra por sí sola, es su combinación con el resto: batería no reemplazable, cable no reemplazable, ninguna pieza de recambio en catálogo. Cuando el pack alcance su límite, habrá que sustituir el objeto entero. La aplicación permite afortunadamente limitar el tope de carga para cuidar las celdas, que es el reflejo correcto en este modelo.
Calentamiento controlado, limitación anunciada
Hacer pasar 300 W por una carcasa de este tamaño desprende calor, y aquí está más bien bien gestionado. Tras 45 minutos de carga a plena potencia, la superficie de la carcasa se mantiene por debajo de 40 °C, algo muy correcto para este nivel de potencia.
El comportamiento de protección tiene tres tiempos. A 40 °C de temperatura interna, la salida se repliega de 140 a 100 W. La carga continúa, simplemente más despacio. A 48 °C, la protección corta. Entre ambos umbrales, el aparato arbitra entre sus puertos en lugar de ralentizarlo todo por igual.
El fabricante no indica el tiempo necesario para alcanzar ese primer umbral, que de todos modos depende de la temperatura ambiente y del aparato conectado. Lo que sí puede decirse es que el repliegue existe, que es previsible y que no corta la carga a mitad de camino.
Una pantalla que lo dice todo, una aplicación opcional
La pantalla de 1,54 pulgadas muestra bastante más que el porcentaje restante: vatios por puerto, tensión, amperaje, temperatura y contador de ciclos. Para quien quiera entender lo que ocurre, y en particular el reparto entre las cuatro salidas, es una herramienta de verdad.
La aplicación añade el seguimiento a distancia, la actualización del firmware, la personalización de la pantalla de reposo y el ajuste de la estrategia de carga. Exige crear una cuenta, algo que echará para atrás a una parte de los compradores.
Tiene en cambio un coste oculto: la batería lleva Bluetooth y Wi-Fi, y dejar esas radios activas provoca una autodescarga del orden del 0,5 a 1 % al día. En una batería que se guarda llena en una mochila entre dos viajes, eso supone un pack que se vacía solo en unos meses. Desactivarlas cuando no se usan es el reflejo correcto.
Por debajo de la barrera de los 100 Wh, y bien marcada
Con 99,54 Wh queda por debajo del umbral de 100 Wh fijado por la aviación civil para el embarque en cabina sin autorización previa. El margen es de 0,46 Wh, es decir prácticamente nada, y depende por completo de la tensión adoptada para el cálculo: 3,6 V por celda. El mismo pack contado a 3,7 V mostraría 102,3 Wh y quedaría fuera del marco.
El punto tranquilizador es el marcado. La carcasa lleva la mención en miliamperios-hora y en vatios-hora, con un pictograma de avión. Es exactamente lo que mira un agente en el control, y muchas baterías solo imprimen los miliamperios-hora, lo que deja la conversión a su criterio.
Un detalle curioso muestra hasta qué punto este límite moldea los productos. La Anker Prime de 26.250 mAh, su competidora directa, anuncia 99,75 Wh, es decir un margen de 0,25 Wh por debajo de la barrera. Lo consigue contando sus celdas a 3,8 V, mientras que EcoFlow cuenta las suyas a 3,6 V. Dos convenciones distintas, dos capacidades declaradas distintas, y dos productos que se aparcan al milímetro bajo el mismo umbral. Evidentemente, no es casualidad.
El asunto va más allá de este único producto, y la normativa ha cambiado recientemente. Nuestro artículo sobre el fin de la excepción por encima de 100 Wh detalla sus consecuencias para los viajeros.
No confundirla con la Rapid Pro X
EcoFlow vende dos baterías con un pack rigurosamente idéntico, bajo nombres parecidos y con 85 € de diferencia. Ni un vatio-hora ni un vatio las separan: los mismos 99,54 Wh, los mismos 300 W, la misma estación de recarga, la misma vida útil anunciada.
| Criterio | Rapid Pro 27K | Rapid Pro X |
|---|---|---|
| Capacidad | 99,54 Wh | 99,54 Wh, idéntica |
| Salida total | 300 W | 300 W, idéntica |
| Pantalla | 1,54 pulgadas | 3,9 pulgadas, personalizable |
| Cable integrado | solidario de la carcasa | bloque magnético extraíble |
| Si el cable se rompe | salida perdida | bloque sustituible |
| Precio habitual | ≈110 € | ≈195 € |
La diferencia de precio compra por tanto una pantalla grande, un ecosistema de módulos intercambiables y, sobre todo, un cable que se puede sustituir. Nada más. Para quien no quiera ni la pantalla ni los módulos, la 27K ofrece exactamente la misma energía y la misma potencia por bastante menos dinero.
Un matiz a favor de la 27K, por cierto: sus cuatro salidas están integradas en la carcasa, mientras que la Pro X solo lleva tres y debe su cuarto puerto al bloque magnético. Sin ese bloque montado, se queda en 270 W.
A quién le conviene, y a quién no
Le conviene a quien recarga uno o dos ordenadores portátiles en desplazamiento, a quien quiere una reserva cercana al límite de cabina sin pasar por un accesorio, y a quien aprecia ver exactamente lo que hace su batería en una pantalla detallada.
No le conviene a quien pretenda alimentar cuatro aparatos a una velocidad decente: los dos últimos puertos se conforman con 10 W. Tampoco a quien recarga sobre todo teléfonos, el caso en el que el rendimiento es peor y en el que una batería más ligera lo haría mejor. Ni a un uso diario intensivo, ya que los 300 ciclos anunciados llegan rápido en una batería que no se puede sustituir.




